La rinoplastia es una intervención quirúrgica cuyo objetivo es modificar la forma, el tamaño y/o la función de la nariz del paciente, por lo que el motivo puede ser tanto estético como funcional.
Aunque depende de la complejidad de cada caso, suele variar entre 1 y 4 horas.
En general, es una cirugía que se puede realizar con técnica cerrada o abierta, dependiendo de cada caso y de la experiencia del cirujano. En la rinoplastia cerrada las incisiones se realizan dentro de la nariz (en la mucosa), mientras que en la abierta hay una pequeña incisión adicional en la columela (la zona entre ambas fosas nasales). Además en los últimos años se diferencia entre técnica clásica y ultrasónica; la diferencia entre ellas es el material quirúrgico empleado para el tratamiento de los tejidos: bisturí y escoplos en la primera y equipo piezoeléctrico en la segunda.
Cada vez es más frecuente que el paciente pueda marcharse a casa el mismo día del procedimiento, ya que las técnicas empleadas son menos agresivas que en el pasado.
Un cirujano plástico especializado en rinoplastia debe ser el encargado de evaluar la estructura facial y los objetivos de cada paciente. Aspectos como la salud general de la persona, la madurez facial y unas expectativas ajustadas a la realidad son factores importantes a tener en cuenta.
En general se recomienda esperar mínimo hasta los 16 años en mujeres y 18 en hombres, momento en el que suele completarse el crecimiento y madurez maxilo-facial. Sin embargo cada caso es único, por lo que será el cirujano el encargado de analizar todas estas variables. Si existe un problema funcional o malformación importante debido a anomalías congénitas o traumatismos es posible plantear la cirugía en pacientes de menos edad.
El límite superior de edad es más impreciso, aunque suele plantearse alrededor de los 65 años. Por supuesto esto depende de la salud general del paciente (historial médico, tratamientos que recibe). Es necesario tener en cuenta que los tejidos van perdiendo elasticidad con el paso del tiempo, por lo que la edad del paciente puede aumentar los riesgos de la cirugía y empeorar el resultado.
No es una cirugía muy dolorosa, siendo únicamente necesarios analgésicos suaves durante la primera semana. Resulta en general más incómoda que dolorosa si se emplea taponamiento nasal o férulas. La intervención se realiza bajo anestesia general para que no exista ninguna molestia y el paciente no sea consciente de nada de lo que ocurre. En ocasiones puede ser suficiente el empleo de anestesia local y sedación dependiendo del caso y procedimiento.
En el caso de la rinoplastia cerrada las incisiones se realizan dentro de la nariz, por lo que no son visibles. En la rinoplastia abierta sí que habrá una pequeña cicatriz en la base de la nariz, que suele ser discreta.
La recuperación de una rinoplastia es variable en función de cada caso y de la técnica empleada, pero en general la inflamación y molestias intensas suelen durar una semana. A partir de ese momento pueden iniciarse actividades habituales suaves. La práctica deportiva no se recomienda hasta pasadas al menos 3 ó 4 semanas de la cirugía, y la inflamación leve puede persistir semanas o incluso meses.
Ante todo seguir las recomendaciones de su cirujano. En general, es importante evitar la realización de deporte y esfuerzos físicos, tocarse la nariz o dormir de lado, al menos durante el primer mes. La exposición solar directa está desaconsejada. Es recomendable mantener la cabeza elevada todo el tiempo posible, aplicar compresas frías y evitar consumo de tóxicos. Es normal que exista un pequeño sangrado por las fosas nasales durante los primeros 3-4 días, pero no es necesario lavar la zona durante ese tiempo. Pasada la primera semana sí que su cirujano puede recomendar lavados nasales o aplicación de emolientes.
Debido a la inflamación de la zona y posibles tapones que coloque su cirujano, durante los primeros días es normal que la congestión nasal impida respirar con normalidad. Este síntoma va disminuyendo a lo largo de las semanas, y lo habitual es que alrededor del mes postoperatorio haya desaparecido por completo.
Debido a la inflamación local, la nariz puede verse deformada o desviada durante las primeras semanas. Esto preocupa mucho al paciente, pero suele resolverse en casi todos los casos con el transcurso de las semanas.
Aunque a partir de los primeros meses la hinchazón ha disminuido mucho y se intuye el resultado, la nariz es una estructura muy vascularizada que puede persistir inflamada hasta incluso 6 meses-1 año tras la cirugía, por lo que la paciencia es muy importante antes de plantearse la intervención.
Como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen riesgos potenciales como infección, sangrado, problemas de cicatrización, reacciones adversas de la anestesia y resultados insatisfactorios. Es importante discutir estos riesgos con tu cirujano antes de plantearse la intervención.
El precio de la intervención es variable debido a las grandes diferencias que existen entre unos casos y otros dependiendo de la complejidad (si la cirugía es primaria o secundaria, elementos de la nariz a modificar, edad del paciente y enfermedades del mismo, técnica empleada, etc.). Puede oscilar entre 2.500 y 12.000 euros.
Éstas son sólo algunas de las preguntas frecuentes sobre rinoplastia. Recuerda que cada caso es único, por lo que si estás considerando someterse a este procedimiento es importante contactar con un cirujano plástico certificado para obtener información y orientación personalizadas.
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